Guía para dejar de procrastinar

¿Sientes que un día tras otro vas dejando las cosas más importantes para después, aun sabiendo que eso te perjudica? ¿Tu día se llena de muchas y pequeñas tareas que no te llevan a ningún lado mientras que vas retrasando aquellas grandes que sí marcarían la diferencia en tu vida? Pues esta guía para dejar de procrastinar te ha caído del cielo.

¿Qué es la procrastinación?

Procrastinar significa que vamos dejando las cosas más importantes para después, un día tras otro, sabiendo que nos puede perjudicar. Es una conducta irracional porque no tiene ninguna lógica aparente y a pesar de eso nos es muy común porque nos pasa a todos alguna vez.

Algunos especialistas aseguran que se puede dejar de procrastinar con una mejor gestión del tiempo y que es recomendable hacer una lista de tareas, planificar tu semana o llevar una agenda, y está bien y es necesario, pero personalmente creo que no es suficiente. La procrastinación no es cuestión de organización, sino un fenómeno psicológico que está profundamente anclado a nuestro cerebro.

Aunque aquí se han dado muchísimos consejos para la gestión del tiempo, debo decir que ese término es una mentira dado que el tiempo es algo inmutable para todos y no es algo que podamos gestionar. En lugar de eso vamos a llamarle gestión de ti misma, de tu motivación y de tu comportamiento, eso es lo que de verdad nos cambia la vida y no solamente la utilización de unos cuántos trucos de agenda.

Los científicos del comportamiento han encontrado un fenómeno psicológico llamado  descuento hiperbólico y es importante conocerlo, pues es el que se encuentra en el origen del fenómeno de la procrastinación. El descuento hiperbólico consiste en que los seres humanos valoramos más un beneficio presente que estamos recibiendo ahora que uno que está en el futuro, aunque ese beneficio futuro sea mucho mayor. Por ejemplo, cuando alguien no tiene el hábito de hacer ejercicio a diario, a la hora de elegir entre el beneficio futuro de estar fuertes y en forma y el placer inmediato de seguir tumbado en el sillón o la cama viendo Netflix, el cerebro elige claramente lo segundo porque prefiere la gratificación inmediata.

¿Qué puedes hacer para dejar de procrastinar?

Si la gestión del tiempo no es la solución, entonces ¿qué es lo que de verdad funciona? Hay 4 técnicas psicológicas y de organización que te pueden ayudar a resolver ese tema de una vez por todas.

  • Define tu visión para tu vida y tu trabajo.

La verdadera productividad comienza con una conversación contigo misma acerca de las metas y de lo que es realmente importante para ti en tu vida y en tu trabajo. ¿De qué te sirve tener una lista enorme de tareas, si esas tareas a las que te estás dedicando no te están acercando a donde quieres estar? Peor aún, ¿te has llegado a plantear dónde quieres estar en un año, a dos o a cinco años a partir de hoy?

No tener una visión propia para nuestra vida y para nuestro trabajo es el principal motivo por el que procrastinamos, no es que comparemos un beneficio presente con un beneficio futuro, muchas veces es que ni siquiera sabemos cuál va a ser la meta que queremos conseguir porque no nos hemos puesto ni siquiera a pensarlo.  Peter F. Drucker decía  que “hacer lo correcto es más importante que hacer las cosas bien”, es decir, no hay nada tan inútil como hacer muy bien algo que nunca debería haberse hecho. No caigas en la tentación de intentar ser productiva y efectiva cuando estás en el camino equivocado. Si quieres dejar de procrastinar empieza por hacerte las preguntas importantes:

¿Qué tan importante es para mí?

¿Qué quiero yo para mi vida y para mi trabajo?

  • Planifica la ruta.

Una vez que has decidido hacia dónde quieres ir, ha llegado el momento de trazar tu ruta, es decir, de pasar del plano de las ideas al de la planificación concreta. No se trata de ponerte a hacer cosas sólo por hacerlas, porque nuestro tiempo y nuestra atención son limitados, además, lo más probable es que sin una planificación concreta en pocos días las pequeñas tareas, los compromisos y las distracciones de tu día a día te desvíen de tu camino y te encuentres dedicando la mayor parte de tu tiempo a cosas que parecen urgentes en el momento pero que no te acercan a tu meta.

Aquí debes identificar tu objetivo principal que es aquel que creas que te va a acercar más a tu visión en los próximos tres meses. Lo que le ocurre a la mayoría de las personas es que se dispersan entre muchos objetivos distintos, unos importantes y otros no, unos alcanzables, otros no, y muchos de ellos son contradictorios entre sí. Por ejemplo, quieren tener ropa cara y lujos pero tienen poco dinero en el banco o tienen pánico a que los despidan de su trabajo, otros quieren trabajar hasta tarde o incluso los fines de semana pero se arrepienten porque ven poco  a su familia. Este fenómeno se llama conflicto de metas y es una de las causas más frecuentes por las que las personas y las organizaciones no consiguen sus objetivos.

Cuando perseguimos al mismo tiempo distintas metas incompatibles entre sí, nosotras mismas nos estamos poniendo obstáculos en el camino antes de llegar, porque nuestra capacidad de atención y nuestro tiempo son limitados y si los dividimos entre muchos objetivos distintos al final no alcanzamos ninguno.

La sociedad moderna y sus medios de comunicación nos han convencido de que debemos estar en una buena forma física, meditar una hora diaria, tener un trabajo de éxito o unas relaciones sociales por demás interesantes y además, en  nuestro tiempo libre nos tenemos que divertir y viajar para poder contárselo a los demás.  Pronto nos encontramos comparándonos con ese estándar inalcanzable y nos planteamos mil metas distintas que, al intentar alcanzarlas todas no conseguimos ninguna y entonces nos sentimos mal, tanto que a menudo nos refugiamos en la culpa. Tener muchas metas contradictorias es una señal de miedo y de falta de decisión porque nos permite decirnos a nosotras mismas y a los demás que estamos ocupadas y que ya hemos hecho muchas cosas, pero la realidad es que nuestra energía y nuestra atención son limitadas para conseguir un progreso verdadero. Deja de intentar alcanzar muchas cosas a la vez y empieza conseguirlas una a una pero de verdad, bien decía mi abuela “el que mucho abarca, poco aprieta”.

El secreto para hacer grandes cosas en tu vida y en tu trabajo, para sentirte realizada y para dar un gran ejemplo a los demás es centrar el 80% de tu energía y de tu tiempo en una única meta a la  vez, aquella que cuando la consigas te va a acercar más a tu visión. Esa gran meta que te comprometas a alcanzar los próximos meses es tu objetivo principal y tu compromiso va a ser alcanzarlo porque, no hay nada más frustrante que tener muchas metas contradictorias entre sí y no conseguir ninguna, y no hay nada más motivante que fijarte una meta importante y alcanzarla para después ir por la siguiente, alcanzarla también y así una y otra vez. Eso es lo que de verdad te acerca a tu visión de vida y de tu trabajo.

  • Desglosa tu objetivo principal a tres meses, en proyectos y tareas concretas y asígnales a cada una de ellas una fecha y un bloque de tiempo en tu agenda.

Si quieres dejar de procrastinar tienes que recordar que un objetivo no es algo que por sí mismo se pueda hacer, porque un objetivo se compone de muchas actividades y tareas pequeñas que tienes que ir alcanzando. Esos proyectos y tareas son las que de verdad vas a ir haciendo en tu día a día para alcanzar el objetivo final.

La falta de concreción es una gran excusa para procrastinar, por eso pregúntate a ti mismo ¿qué cosas tienen que pasar para que tú alcances tu objetivo principal a tres meses? Cada una de esas cosas claves que tienen que pasar es una tarea o a veces lo llamamos proyecto si se compone de varias acciones distintas.

Una vez que has desglosado tu objetivo principal a tres meses en todos los proyectos y tareas necesarias para conseguirlo, entramos al nivel de la planificación semanal. En tu calendario o agenda asigna durante la semana bloques de tiempo para cada una de esas tareas y respétalos como algo sagrado porque son tu cita con tu yo del futuro y son un compromiso con lo que te has propuesto conseguir. De este modo vas a asegurarte de que cada semana dedicas el tiempo suficiente a las tareas importantes que de verdad te hacen avanzar a tu objetivo. Esto te ayudará a no procrastinar porque con los bloques de tiempo estas blindando esas tareas de los mil compromisos y distracciones que te desvían en tu vida diaria.

  • Socializa tus metas.

Una vez que has convertido a tu objetivo principal en objetivos y tareas que has distribuido a lo largo de la semana, el siguiente paso es asegurarte de que de verdad las hagas y ésta es la fase más complicada porque es donde es más fácil procrastinar.

Siempre vamos a encontrar otra tarea más deseable o más agradable que la que nos hemos propuesto hacer en cada uno de eso bloques de tiempo, siempre vamos a encontrar alguna distracción que nos desvíe en ese momento empezando por nuestro propio teléfono y por las redes sociales que están literalmente diseñadas para robarnos la atención. Para evitarlo y para conseguir mantenerte fiel a lo que habías previsto hacer es muy útil conseguir ayuda externa; hacer tu objetivo visible a los demás y pedirles que te ayuden, es decir, socializar tus metas. Esto último consiste en compartir con los que te rodean aquello que te has comprometido a conseguir durante la semana o el día de hoy

Cuando te comprometes públicamente a hacer algo y cuando dices abiertamente lo que te has propuesto hacer, estás de alguna manera sacándolo de tu cabeza (donde se puede perder en mil pensamientos y distracciones) y le estas dando a tu objetivo cuerpo y realidad. Ya no eres tú sola la que conoce tu compromiso sino que tienes de testigos a otras personas que saben lo que te propones y que pueden preguntarte si  lo hiciste o no y por qué. Esto ayuda a nuestro cerebro a mantener esa tarea en el primer plano de nuestra atención lo que hace mucho más probable que lo hagamos al final.

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En conclusión

Si quieres dejar de procrastinar y asegurarte de que de verdad haces cada día lo que tienes que hacer para avanzar en tu vida y en tu trabajo entonces hay 4 pasos clave que tienes que dar.

Primero: Define tu visón para tu vida y tu trabajo, ¿qué es lo que de verdad quieres y qué es lo que de verdad tiene sentido para ti?

Segundo: Planifica tu ruta definiendo claramente los objetivos que van a acercarte esa visión cada tres meses para evitar dispersarte entre mil metas distintas que entran en conflicto entre sí.

Tercero: Desglosa tu objetivo en proyectos y en tareas y distribúyelos en bloques de tiempo concretos durante la semana.

Cuarto: Socializa tus metas, es decir, comprométete públicamente a hacer lo que has decidido hacer.

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Mely Garcia

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