Si no tienes dinero, ten agallas

El dinero que tienes es directamente proporcional a las agallas que has tenido para conseguirlo. A menos que seas heredera de tus padres millonarios, todas necesitamos un empujoncito que nos haga cambiar lo que pensamos acerca de la prosperidad y la abundancia en nuestra vida. Las agallas no sólo se necesitan cuando estés a punto de saltar con un paracaídas, sino para hacernos cargo de nuestra vida.

Déjame te cuento una triste historia

A los 10 años hice mi primera comunión (porque no nací en un hogar cristiano, después de todo) y luego de muchos años sigo diciendo que ese fue el peor día de mi vida, no por haber cumplido con el sacramento sino por las dificultades que pasé.

Mi mamá nunca tuvo el dinero suficiente para hacerme una fiesta como ella hubiera querido y esa vez no fue la excepción. En aquel tiempo se acostumbraban hacer primeras comuniones multitudinarias en una iglesia de la ciudad a muy bajo costo, recuerdo que un día me habían mandado al catecismo por primera vez y a la semana me habían citado para hacer junto con un gran número de niños la dichosa primera comunión que, honestamente, yo no entendía muy bien.

Lo único que me emocionaba era la posibilidad de ponerme un vestido blanco y ostentoso ese día como todas las niñas pero, mi mamá no lo pudo comprar y en lugar de eso tuve que usar un vestido/disfraz de monja que había usado mi prima tomboy para su primera comunión un año atrás. Mi prima había decidido vestirse así porque no le gustaban los vestidos y yo tuve que aceptarlo por default aunque me quedara corto y no me gustara nada.

Nunca tuve el valor de decirle a mi mamá lo mucho que deseaba ser una de las otras niñas en la fila con peinados súper bonitos y que traían puestos los vestidos que yo sólo tuve la oportunidad de ver en un aparador. Mi mamá había hecho lo que pudo y no quería hacerla sentir mal tampoco, pero las niñas que me juzgaban con la mirada y se secreteaban, por alguna razón hacían que sintiera un nudo en la garganta. 

Ese día, durante la ceremonia, dentro de la iglesia, había tanta gente que me empezó a faltar el aire y todo me daba vueltas. Long story, short, vomité y salpiqué a una señora en su vestido que se veía carísimo y parte de ese vómito quedó en el pecho de mi flamante vestido/disfraz de monja blanco. Así de humillada y siendo el foco de atención, tuve que esperarme al término de toda la ceremonia dado que aún quedaban muchos niños en la fila. No quiero volver a ese día jamás.

Una de las primeras cosas que leí cuando tuve mi primera Biblia es que Dios quiere que tengamos una vida en abundancia en todos los aspectos pero, por mucho tiempo no podía evitar que al leerla me viniera a la mente esa imagen mía de niña, estando vestida de monja con los ojos llorosos y con vómito en el pecho pensando que si hubiera tenido un poco más de dinero las cosas hubieran sido diferentes.

También te puede interesar

Transforma tu mente escasa en próspera

Rompe tu relación tóxica con el dinero

Quiero tomar en serio a mis finanzas personales

Sin dinero y con agallas

En el 2014, en mi primer año de la universidad, tuve la oportunidad de ganarme una beca para estudiar un curso intensivo de inglés por dos meses en Nueva York. ¡Se imaginan! Siempre viví en un pueblo donde esas cosas no sucedían. Pensar que iba a vivir un tiempo en la ciudad de mis sueños era algo que no podía creer. Sin embargo, a pesar de mi felicidad, tenía miedo.

¿Cómo me iba pagar el resto de mis gastos? ¿Y si no me alcanza el dinero? ¿Voy a irme de mi casa a un lugar muy lejano que no conozco y sola? ¿Voy a dejar sola a mi mamá? En mi camino se plantaron muchas limitantes que casi hicieron que rechazara esa oportunidad. Pero tomé el riesgo.

Y entonces, sucedió. Nueva York hizo lo suyo y me mostró que hay un mundo muy diferente fuera de la que era mi realidad. Había oportunidades a donde quiera que volteara, personas con vidas y perspectivas tan diferentes a las mías que no me quedó de otra más que abrir mi mente a nuevas ideas y pensamientos. Sin darme cuenta, se instalaron cambios en mi mente y dejé de ser esa niña en aquella iglesia que pensaba que nunca podría tener lo que los demás tenían. Por primera vez supe que todo era posible si tan sólo tomamos la decisión de dar un pequeño paso y entendí lo pequeña que puede ser la mente, cuando no la sacamos de la caja. 

A lo que voy es que, no todo está escrito en piedra y que cuando no tenemos recursos lo único que nos queda es la motivación para salir delante de cualquier manera que sea. A veces nos da pena lo que los demás puedan pensar acerca de lo que hacemos y los esfuerzos que ponemos en lograr algo, pero sólo nosotros sabemos lo que perseguimos y lo que nos hace levantarnos cada mañana para lograr nuestros sueños.

Hoy te hago un llamado para decirte que lo único que te queda es que, si no tienes dinero, sí puedes tener las agallas para obtenerlo y cambiar tu vida con trabajo y esfuerzo. Nada de lo que realmente vale la pena es sencillo pero, sí vale cada gota de sudor que derrames en el camino.

Si tienes una meta que cumplir debes levantarte todos los días sin pena y sin miedo a hacer algo por ello. Si lo haces, ten la certeza de que lo que estás haciendo está bien hecho, no te detengas en probar cosas nuevas, en pensar en crecer y en soñar alto. Puede ser que los pensamientos de derrota, de conformismo o de miedo que has guardado por años en tu mente no te dejen avanzar pero si no haces algo y te armas de valor, seguirás en el mismo lugar de siempre.

¡Tus finanzas personales más sanas y organizadas que nunca!

Tus finanzas personales necesitan de tu atención, por ello aquí te dejo un planeador que te va a ayudar grandemente a conocer tu situación financiera actual y saber hacia donde se dirige.

En esta páginas podrás poner en orden y en perspectiva todo lo que necesitas para tomar decisiones inteligentes en tus finanzas.

Adquiérelo aquí

¡Sígueme en Pinterest para más ideas!

Mely Garcia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.