La clave para ser independiente, cuidar de ti y alcanzar el balance

¿Por qué será que cuando no somos o no tenemos lo que otros esperan, ellos piensan que somos infelices? Conforme pasa el tiempo, más me doy cuenta de que querer ser independiente, cuidar de sí misma y alcanzar un balance en la vida es lo más importante para alguien que está creciendo y madurando mental y emocionalmente. Hace tiempo que los cuentos de hadas y los príncipes azules se quedaron atrás y hoy toda nuestra atención la hemos puesto en  asuntos que consideramos metas reales, como: el crecimiento y superación personal, independencia emocional y financiera, relaciones sanas y ser dueñas de nuestro propio tiempo y espacio. Y es que llega el momento en que uno ya no está para dar explicaciones de lo que sucede en nuestra vida, lo que queremos es trabajar en lo que realmente nos hace felices aunque eso signifique que está fuera de lo que para otros es lo correcto o lo “normal”. Querer ser independiente y tener un equilibrio en la vida tiene un precio que sin duda, vale la pena pagar.

Una plática “delicada”

El domingo pasado mi pastor me mandó llamar porque (en sus palabras) “teníamos que hablar de algo delicado”; ¿alguna vez han sentido ese mini paro cardiaco que da el no encontrar de repente el teléfono? Pues eso fue exactamente lo que sentí. Por más que lo pensaba, no había hecho algo que ameritara el título de “una plática delicada” y no quería pensar que de alguna manera me hubiera metido en algún problema grave o algo por el estilo. Siempre he tratado de mantener un perfil bajo en la iglesia para no dar el más mínimo motivo de chismes o de tomar parte en problemáticas, pero el hecho de que fuera el mismo pastor quien me quisiera hablar de algo serio, me ponía nerviosa. De pronto mi niña interior de cinco años quería salir antes de tiempo para decir “yo no lo hice”.

Nos sentamos en una de las mesitas de la cafetería de la iglesia y mi pastor, quien ya es de una edad avanzada y con mucha ternura en sus ojos me dice “Mi reina, ya hace mucho tiempo que te conozco a ti y a tu familia, sé que eres una joven seria, que no se mete en problemas con nadie y me parece que eres muy bonita pero… me intriga mucho el que nunca hayas traído un novio por aquí. Ya tienes la edad suficiente, si tu quisieras claro, para tener una familia y lo que quiero saber es que si hay algo en tu corazón que creas que necesitas sanar o hay algo que te detenga para seguir adelante en ese aspecto en particular de tu vida. ¿Es algo de lo que me deba preocupar? Quiero verte feliz en todos los aspectos de tu vida y quiero ayudarte si lo necesitas”.

¡Aaaaaaaah! Con que era eso… no lo quise demostrar pero me di un respiro al saber que no se refería a nada malo y, en ese momento sentí cómo mi cariño por mi pastor había crecido un poquito más, después de todo, se había tomado el tiempo para averiguar si mi corazón estaba bien o si había algo en lo que pudiera ayudarme para verme más feliz. Sé que su preocupación y la oferta de su ayuda eran genuinas porque él sabía muy bien un par de historias amorosas del pasado, pero lo que también han sido genuinas son las decisiones que he tomado y la posición en la que estoy ahora.

Sí, sí, ya sé que casi cumplo 30 y mi reloj biológico sigue corriendo pero, esta no es una competencia. En mi caso muy particular, el casarme y formar una familia son cosas que nunca estuvieron ni en el top 5 de las metas más importantes de mi vida, ¿quiero hacerlo? ¡Por supuesto! Pero no cuando los demás lo crean necesario.

Creo que a veces nos obsesionamos tanto con el futuro que nos llevamos de corbata todas esas pequeñas cosas que quedan como cabos sueltos y asuntos sin resolver en nuestra vida. Para mí, el momento en que me case y tenga hijos con mi actual novio (u otro, porque nada está escrito en piedra), va a ser cuando por fin tenga un balance real en mi vida.

Aunque sé que el balance se ve diferente para todos, el punto en común es que, el balance se da cuando se logra que ningún aspecto de nuestra vida se anteponga a los demás. Es decir, es el sentimiento de satisfacción que sentimos con nuestro propio desempeño en todo lo que hacemos. Prefiero mil veces trabajar para lograr ser independiente (emocional y financieramente) antes de tener lo que biológicamente me corresponde, porque eso es lo que estoy segura de que le garantizará a mi matrimonio y a mis hijos una vida estable. Confío plenamente en que todo lo que tenemos es proporcional a lo mucho que cuidamos de nosotras mismas.

Aquí no hay una fecha límite para lograr ser independiente, para aprender a cuidar de ti al 100% o para alcanzar el balance en tu vida. Nadie es dueño de tus tiempos y no te deberías preocupar por cumplir con ideas y sueños que no son tuyos. Tómate todo el tiempo que necesites para crecer, para aprender cosas nuevas, para madurar y para sacar la mejor versión de ti, porque eso, es lo único que te debes a ti misma. Toma decisiones, sé valiente y asegúrate de que todo lo que hagas sea porque lo quieres y porque lo buscaste por ti misma, ya sea una carrera, viajar, un trabajo, ser madre, ser esposa o lo que tú quieras, pero por ti y para ti.

¿Cómo empiezo a ser independiente, a cuidar de mí y a encontrar el balance?

  1. Ponle atención a tus ideas y construye tus propias opiniones
  2. Prioriza, busca y hazte cargo de tu bienestar
  3. Trabaja y fortalece tu autoestima
  4. Preocúpate por construir tu propia felicidad
  5. Aprende a estar sola
  6. Construye vínculos sanos con tu familia y amigos
  7. Aprende a decir que no
  8. No busques la aprobación de nadie
  9. Identifica las cosas que haces por amor pero que en realidad te perjudican
  10. Deja de victimizarte
  11. Dedícale tiempo al autocuidado y amor propio

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Independiente, amada y feliz

Una mujer independiente sabe lo que quiere, lo que desea y lo que piensa sobre un tema, no espera que los demás decidan por ella, piensen por ella o vivan por ella. Se necesita de mucho amor propio para tomar las riendas de nuestra propia vida y de bastante sabiduría para mantener un equilibrio en el resto de las cosas que influyen en ella. Todo es más fácil si no queremos ganarle la batalla al reloj biológico, creo fielmente que todo llega cuando tiene que llegar, ni antes ni después pero el problema es cuando nos la pasamos esperando y forzando lo que no nos corresponde.

Respira hondo y deja que todo fluya, que ninguna opinión ajena haga tambalear a los sueños que tienes y al estilo de vida que te has propuesto tener. Nadie va a andar por el mismo camino si no están en tus zapatos, sólo tú sabes lo que quieres y eres lo suficientemente valiente para mantenerte firme en tus convicciones. Quien piense que no eres feliz, invítalo a reírse contigo.

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Mely Garcia

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