Cómo conseguí un cambio real en mi cuerpo y en mi mente

Está más que comprobado que para tener un buen físico se tiene que hacer un trabajo desde adentro. El buscar constantemente tener un balance entre tu mente, tu cuerpo y tu salud siempre va a ser un excelente punto de partida. La clave está en decidirse tener un verdadero cambio de estilo de vida pero, desde ahora te digo que, es un journey que no va a resultar al momento. Bien dicen que las cosas buenas toman tiempo y siempre va a valer la pena esperar por todo aquello que te mereces y poder tener la vida que quieres.

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Hace tiempo mi grupo de amigas y yo hicimos un sencillo experimento, cada una de nosotras tenía que mostrar una fotografía de lo que sería la forma de nuestro cuerpo ideal y el resultado fue maravilloso. Cada una tenía una visión muy diferente del “cuerpo perfecto” y cada una tenía un camino distinto trazado para llegar a su meta, una de ellas ha optado por la cirugía cosmética, una más por el body building, otras por masajes y métodos alternativos de reducción de tallas y un par más, en mi caso también, por tratar de seguir una vida balanceada y saludable.

Al final del día, la idea de lo que se quiere lograr físicamente no tiene tanto peso como el proceso que se va a seguir para lograrlo. Tiene todo que ver de dónde obtenemos la motivación, el tener una rutina bien establecida y la implementación de buenos hábitos.

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El empezar una vida balanceada y saludable no tiene que ser un tema complicado ni un régimen estricto. El camino es tan divertido como queramos cuando ponemos nuestro enfoque en encontrar lo que nos funciona y lo que no.

Comenzar por las pequeñas cosas como hacer la cama todas las mañanas hasta estructurar una rutina de ejercicio es la clave. Vayamos de lo más pequeño a lo más grande para lograr el propósito principal que es nuestro bienestar. Muchas cosas se consiguen con pequeños hábitos que se convierten en rutinas y esas rutinas en estilo de vida.

  1. Cambia la manera en que te hablas. Sé amable, comprensiva y paciente contigo misma, estás tratando de sacar lo mejor de ti y eso merece darte crédito. Deja de lado la exigencia y disfruta de tus procesos.
  2. Cambia tu mentalidad. Tú no estás aquí para vivir con una mentalidad de miedo, de cobardía, de fracaso ni de arrepentimiento. El resultado de tus esfuerzos es más grande si decides ver el lado bueno de las cosas, si te alientas tu misma a seguir a delante y si te convences de que cualquier cosa es posible si te lo propones. 
  3. Practica todos los días. La motivación se va muy fácil pero la disciplina prevalece. No es nada fácil cambiar de estilo de vida pero si todos los días se avanza, por muy pequeños que sean los pasos, cambias tu mentalidad y  todo se va haciendo más fácil.
  4. Platica positivamente contigo misma. Date aliento y ánimos, reconoce tus logros y cuando estés a solas habla positivamente de ti. Muchas veces no nos damos cuenta de las pláticas internas que tenemos pero ello tiene todo que ver con el concepto que tenemos de nosotras mismas. Deja de recalcar tus defectos (que todos tenemos) y empieza a hablarte de las cosas buenas y especiales que tienes y que te hacen única.
  5. Sé tan saludable al punto de disfrutar tu comida favorita. Tener un estilo de vida saludable no te debe limitar de disfrutar lo que te gusta comer, sino que te permite hacerlo sin sentirte culpable y que por voluntad propia puedas mantener un balance perfecto en lo que comes, lo que bebes y lo que haces todos los días con el objetivo que siempre será tu bienestar.
  6. No te excedas con la creación de hábitos. Lo cierto es que, cuando nos imponemos la creación de muchos hábitos nos abrumamos y seguramente no se lograría nada. Sé prudente con el número de hábitos en los que vayas a trabajar y dale el espacio justo a cada uno para que sea implementado con éxito.
  7. Recuerda que puedes estar sana sin ser perfecta. No, tener un cuerpo bien definido o un peso específico no determina lo saludable que eres. Entiende que todos los cuerpos son diferentes y que el tuyo tiene necesidades propias. Si lo crees prudente, consulta a un especialista que te pueda encaminar a las metas físicas que te propongas pero con una noción clara de lo que necesitas y no sólo de lo que deseas.
  8. Balance también significa días de descanso y no ser tan estricta. Una persona saludable sabe que se puede tomar un descanso de la rutina siempre que lo necesite. No somos robots para hacer exactamente lo mismo 24/7, sal de la rutina de vez en cuando y también date permiso de disfrutar tus días off.

Mely Garcia

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