Tus metas no son imposibles

Recientemente cumplí 29 años y mis festejos venían acompañados de una lista de metas que aún no he cumplido, como si cada año que pasa fuera una notificación de retardo de los propósitos que me he planteado desde que tengo memoria. Además, creo que mi familia siente algo de ansiedad por no ver una idea clara de lo que quiero hacer con mi vida y se sienten con la libertad de opinar siempre que se tiene la oportunidad de lo que creen que es lo que debería estar haciendo ahora (no los culpo).

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No voy a negar que tengo metas que han tardado un poco en alcanzarse y otras tantas que se han perdido en el camino pero, sé perfectamente que nada es imposible cuando se tiene fe y se trabaja en ello. No todo va a cumplirse al pie de la letra y, con poquísimas excepciones, no todo se logrará cuando lo deseemos. Sin embargo, cuando el sueño es muy grande, el no dormir es un placer.

Conforme pasa el tiempo y no se alcanzan las metas que quisiéramos es muy fácil decir que no se puede, que tal vez hay un problema con nosotros, que probablemente dejamos ir muchas oportunidades o que es muy tarde para empezar pero, hoy te digo que si tú te planteaste una meta en porque en el fondo sabes que lo puedes lograr.

No puedo decir que sea algo fácil porque ganarle la batalla a tu propia mente y manejar la resistencia que pondrá para cambiar de opinión y convencerla de que vale la pena el esfuerzo, conlleva mucho trabajo y paciencia pero, lograr algo nuevo requiere de un cambio de costumbres que aunque no ocurre de la noche a la mañana, es un proceso que puedes iniciar ahora.

Que se nos vayan resbalando las opiniones que no pedimos, la percepción que tú tienes de ti misma es lo único que te tiene que importar. No se tiene que tener bebés a los 25, ni se debe estar casada antes de los 30, no tienes que tener una relación para cumplir con las expectativas de tu familia, ni se tiene que llegar a una edad en específico para estar emocional, sentimental y económicamente estable.

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Tenemos que aprender a no tomarnos nada personal y a tomar los consejos de quien vienen. Habla contigo misma, sé honesta en lo que crees de ti; si crees que hay algo malo que deberías cambiar  trabaja en ello hasta conocerte cómo eres realmente, entiende cuáles son tus verdaderas aspiraciones y lo que te hace feliz.  

Vamos a dejar de escuchar lo que no nos suma, vamos a echarnos porras, a levantar nuestra autoestima y a creer en lo que somos capaces de lograr sin presiones y sin límites de tiempo. Celebremos hasta los triunfos más pequeños porque son el principio de lo que nos espera en el futuro que fielmente perseguimos.

Mely Garcia

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