Así me dejó de importar todo + encontré el amor propio

Viajemos por un momento al brutal 2018. Aun no existía ninguna pandemia y tampoco se auguraba una tercera mundial como recientemente pero, mi vida era un completo desastre. Absolutamente todo estaba mal, mis relaciones, mi economía, mi cuerpo, mi mente, mi espiritualidad, ¡todo! No me sentía ni feliz, ni con autoestima, no estaba en forma, no quería saber nada de nadie.

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Bien dicen que para subir hay que tocar fondo. El abismo que yo me había creado estaba repleto de todos esos Instagrams de chicas viviendo su mejor vida, de parejas enamoradas, de modelos con cuerpos perfectos, de conocidos alcanzando metas profesionales  y de matrimonios teniendo bebés. Al parecer todo iba bien en la vida de todos menos en la mía.

Me da pena confesar que intenté forzar las cosas muchas veces y que aun así nada salió como esperaba. Tristemente llegué a escuchar opiniones acerca de mí (incluso de mi propia familia) que me lastimaban y en lugar de ayudarme a salir del hoyo en el que estaba me hundían más. Mi manera de vestir, mis ideas, mi falta de empleo y otras cosas al parecer no cumplían con los estándares de calidad de mucha gente. Lo que no sabían es que yo sentía que lo estaba dando todo y que nada funcionaba.  

Para subir hay que tocar fondo

Creo que nada puede cambiar si no se está dispuesto a hacer algo al respecto. Todo comienza cuando te rindes y empiezas de nuevo, entendí que nunca es tarde para volver a creer que cualquier meta se puede alcanzar, lo importante quizá sea cambiar la manera en que luchamos.

Fue hasta la mitad del 2019 cuando decidí ejercitarme sin una meta física sino saludable, comencé a entender que mi cuerpo no es un ornamento sino una herramienta y se siente muy bien estar en forma, volví a escribir en este blog que me apasiona y acudí a terapia. Ahí me di cuenta de lo importante que es cerrar círculos que habían quedado abiertos.

Aquí te digo cómo empezar a sanar si no puedes ir a terapia

Me tomó muchos días comprender que el tener amor propio conlleva demasiado trabajo interno cuando se ha perdido la fe en uno mismo pero, puedo asegurar que desde entonces todo cambió, para bien. Insisto, no puedes mejorar si estás en el mismo lugar sin hacer nada.

El sanar tu relación con  tu cuerpo, con Dios, contigo misma y poner tu propia opinión acerca de ti  sobre la de cualquiera es lo más poderoso e importante que puedes hacer. El amor propio no sólo se trata de gustarte cuando te ves en el espejo, se trata de la opinión que tienes de ti misma, de sentirte bien y saludable. Pregúntate constantemente ¿esto me hace feliz?, porque eres tú quien decide cómo se siente, tú decides tu valor y el cómo cuidar de ti misma.

Hoy puedo decirte que siempre hay una salida, que “no hay mal que dure cien años”. Te digo que hoy es el mejor día para empezar a vivir tu mejor vida y que no hay abismo del que no se pueda salir. Pide ayuda o búscala por tu cuenta, que nada te detenga para salir adelante. No te llenes de basura, no escuches ni alimentes tu vida con asuntos que no te aportan nada de provecho. Ten compasión y sé amable contigo misma, esa es la base del amor propio.

Mely Garcia

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