La vida no es una lista de cosas por hacer

En días pasados, le dije a mi madre (bromeando) que ella conmigo había creado un monstruo. Mi madre es la reina del orden y la limpieza, como ella dice “todo tiene un lugar y siempre hay un lugar para todo”. Evidentemente, se me inculcaron desde que tengo uso de razón los principios de organización y mantener en perfecto orden todos lo que más pueda en mi vida, sin embargo, creo que he superado sorpresiva y preocupantemente las expectativas de mi mamá al hacer que cada hábito que tengo esté a punto de llamarse TOC (Transtorno Obsesivo Complusivo). Basta con ver un segundo mi agenda para saber que tengo estrictamente planeado mi día y que la lista de cosas por hacer siempre es interminable.

Por mucho tiempo el tener perfectamente planeada cada hora del día me traía un gran sentido de control y satisfacción al pensar que estaba siendo productiva. No me gustaba la sensación de no cumplir con mis horarios. Siempre tenía presentes las listas de cosas por hacer, los plazos, post its con pendientes y una agenda bien organizada, hasta que me di cuenta de que debajo de toda esa bola de deberes había una vida que estaba dejando atrás.

¿Quién dice que para lograr tus metas se te tiene que ir la vida en ello?

Sé que el ser alguien esforzado y disciplinado conlleva la mayoría las de veces al logro de muchas metas personales, sin embargo, el problema viene cuando nos olvidamos de que tenemos una vida que disfrutar, que tenemos una familia que al paso del tiempo tristemente va a hacerse más pequeña, que nos estamos perdiendo de momentos que sólo pasan una vez en la vida sólo por no silenciar el teléfono y cerrar la agenda por unas horas.

Tu vida no es una lista de pendientes por resolver, todo tiene un equilibrio y el aprender a vivir sin presiones también es un proceso. No digo que dejemos a un lado nuestras responsabilidades, digo que no seamos esclavos de ellas.

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No pasa nada si quitamos algunas tareas del día para pasar un tiempo de calidad con nuestra familia, no pasa nada si no te levantas temprano una de estas mañanas, no pasa nada si te desvelas de vez en cuando viendo una película que te gusta y  tampoco pasa nada si apagas unos minutos tu teléfono para pasar un tiempo sin notificaciones. Se vale cancelar compromisos, se vale no poder cumplir con todo al mismo tiempo, se vale apagar la computadora y darse un break para respirar.

Creo que cuando uno es consciente de cumplir con sus responsabilidades y al mismo tiempo se aparta el tiempo suficiente para disfrutar de la vida, se es más feliz. Seguir un sueño sin perder el rumbo es disfrutar lo que la vida te pone en el camino, los días buenos, los grandes recuerdos y los minutos en los que te das cuenta de que todo ha valido la pena.

Mely Garcia

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