El arte del amor propio

Si algo he aprendido es que el amor propio es un largo camino y no un destino. Amarse a sí mismo es un constante ir y venir de emociones que nos hacen olvidar lo imperfectos que somos y la compasión que merecemos. El amor propio es un arte que se alcanza siendo valientes al hacernos cargo de nosotros mismos, de lo que somos y de lo que sentimos.

El camino puede parecer difícil de andar en algunas ocasiones pero, hoy te digo que te encuentras justo donde tienes que estar. ¿Te has dado cuenta de lo que eres ahora? ¿Te das cuenta de lo mucho que has sanado y lo que has decidido dejar atrás? De todo lo que has crecido y que te has dado la oportunidad de darte un futuro extraordinario para ti.

Una mariposa no es solamente una mariposa, viene de la metamorfosis de una oruga. ¿Tú crees que durante  el proceso la oruga se cuestiona por qué le sucede eso? ¿Crees que durante la transformación la oruga se arrepiente o pierde la fe? No lo hace porque sabe que su naturaleza es que en el momento preciso será algo que no es aún.

Empieza por reconocerte, por dejarte llorar, por dejarte sentir. Reconoce que has caído pero has tenido la fuerza de seguir adelante. No te resistas a tus procesos, practica autocompasión. Depende de ti encontrar paz en todo aquello que sí puedes controlar, déjate vivir el momento que no venimos a sufrir.

Todo va a estar bien. Has aquello que tu alma te pida. Ora, medita, duerme, abraza, grita, llora. Permítete existir y simplemente ser. Te doy gracias por decidir hacerte responsable de tu vida, de tus sueños, de tu sanación y de tu paz. Eso no es para todo el mundo.

Tu pasado es perfecto tal y como es. Sé que es difícil mirar atrás y ver los errores que cometimos y el reconocer que no fuimos nuestra mejor versión; lo cierto es, que de esos momentos hemos aprendido mucho. Quien tú eres hoy es el fruto de todo lo que has vivido y superado en tu pasado.

Perdónate por todo aquello que no ha sido lo que deseabas. Al final del día hiciste lo mejor que pudiste y eso vale de algo. Perdónate por no ser hoy quien tú sabes que tienes el poder de ser. Estas exactamente en el lugar que debes estar. Eres lo que tienes que ser ahora.

El perdón te aligera la carga. Eres merecedora de ese perdón, de amor incondicional, eres merecedora de crear una vida diferente. Es tan fácil recordar al pasado y pensar que no somos merecedores de mucho. Te mereces todo el amor que no has recibido, dátelo tú. Te mereces un mejor mañana, te mereces vivir una vida plena y feliz.

Mely Garcia

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