¿Cómo prepararte mentalmente para una cita?

Después de mi última ruptura amorosa me quise tomar un descanso antes de volver a tener una cita. Me tomé todo el tiempo que consideré necesario para trabajar en varios asuntos que tenía pendientes conmigo misma. Hice de todo para que mental, física y espiritualmente pudiera estar en paz después de la tormenta de la que acababa de salir. Recuerdo que cuando por fin me di la oportunidad de tener una cita me di cuenta de que, a pesar de haber sanado y superado lo que debía, sentí por un momento que no estaba preparada para “esos trotes”, diría mi abuela.

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¿Pero, por qué? Si yo me sentía plena y segura conmigo después de todo. Creo que cuando uno ha estado soltera por mucho tiempo se desempodera cuando se trata de conocer a alguien y entrar en ese mundo una vez más.

Lo cierto es que, al cultivar una relación sana con nosotras mismas, sin nadie que nos distraiga y verdaderamente comprometidas con nuestra estabilidad emocional, hace que perdamos de vista lo que está fuera del trabajo interno que se está haciendo. Cuando estamos preparadas y queremos empezar de nuevo, puede llegar a ser más complicado de lo que esperábamos por haber salido de la zona de confort que habíamos creado a solas.

Es completamente normal tener la sensación de haber olvidado el cómo hacíamos algo, si ha pasado una larga temporada después de la última vez que lo hicimos. Eso también vuelve a contar como primera vez. Aquí lo importante es tener presente lo mucho que vales y mereces como persona. Si trabajaste mucho para llegar a creértelo tú misma no va a pasar mucho sin que los demás lo noten.

Es válido tener nervios, dudas y estar expectante a qué es lo que va a resultar después de todo, lo que no es correcto es asistir con una actitud equivocada.

Tengo dos tipos de amigas, las que se la pasan teniendo citas todo el tiempo “por la anécdota” o porque “talvez salga algo bueno de ello” y las que casi nunca salen con nadie porque dicen que todos los prospectos buenos ya están ocupados y que ahora ya no hay mucho de donde escoger porque muy pocos son los que valen la pena. Al respecto, sólo puedo decir que si tienes los pensamientos de las segundas, por favor, no salgas a ninguna cita.

Tener una cita estando mal emocionalmente, cansada mentalmente, desesperanzada o pesimista no ayuda mucho con el cometido principal. Tener una cita no es obligatorio y es preferible negarse a pasar un mal rato.

Recuerda que no todo puede salir mal, abre tu mente a nuevas posibilidades y a nuevas experiencias. Que tu meta principal sea pasar un buen rato con alguien que aunque no conoces te puede sorprender, y si no resulta ser así, puedes guardar esa historia para reírte después con tus amiga/os de lo malo que fue.

Antes de salir con alguien por primera vez, quita de tu cabeza todas las expectativas, no idealices y disponte a pasarla bien. Recuerda que no mereces menos que todo lo bueno que pueda pasar, que eres inteligente y que nadie puede conocerte mejor que tú misma. Come, ríete, conversa. Confía en ti y en lo que eres. Si ya estás ahí, lo mínimo es que disfrutes el momento. Y, tranquila, te aseguro que se avecinan otras tantas “primeras veces” que van a seguir sacando lo mejor de ti. 

Mely Garcia

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