La oportunidad de ser feliz

Debo decir que disfruto mucho pasar tiempo en la oficina en estos días. Mi nuevo equipo de trabajo y yo nos hemos convertido en todas unas profesionales en reírnos de nuestros propios problemas y sobre todo, en escucharlos. Al calor del café del desayuno, una de ellas dejó caer una bomba sobre la mesa: “y, ¿Qué tal si hemos dejado pasar muchas oportunidades de ser realmente felices sólo porque no se cumple con todo lo que queremos?”

Creo que fue de las pocas veces que me quedé callada porque, como quien dice, me quedó el saco.

Lo cierto es que, todos aspiramos a encontrar la felicidad (lo que sea que eso signifique para cada quien) por medio de una lista de requisitos impuesta por nuestras expectativas. Perseguimos incansablemente nuestra propia definición de felicidad aunque la tengamos explicada <<en su versión extendida>> frente a nuestros ojos.

Sobre pensar las consecuencias que puede traer la toma de decisiones nos aleja de la realidad. No vemos más allá del resultado que tanto anhelamos y sin darnos cuenta dejamos pasar oportunidades que no volverán. Por que como dice mi padre: “las oportunidades no desaparecen, sólo cambian de mano”.

Es preferible pasar una vida contando tus errores y lo que aprendiste de ellos a vivirla llena de arrepentimientos y de hubieras de cosas que nunca tuviste el valor de hacer. A veces sólo hace falta un salto de fe para poder apreciar lo que en realidad significa la felicidad.

Me atrevo a decir que en ocasiones la felicidad es quien nos persigue y nosotros estamos ocupados buscándola donde no debemos. ¿Por qué? ¿Quién dijo que la felicidad tiene que tener un nombre o un lugar en específico? ¿Cuándo fue que nos surgió la idea de que ser felices tiene que ser de una sola manera?

Atrevámonos a tomar nuevas oportunidades que nos reten, que nos asusten un poco y que nos saquen de nuestra zona de confort de vez en cuando. Quizá nos guste el camino a dónde nos lleve y, si no es así, ya sabemos el camino de regreso.

No nos sigamos negando la oportunidad de ser felices. Dejemos de ser nuestro propio obstáculo. Crezcamos sin límites impuestos por nuestras mentes. Aprendamos a disfrutar de lo nuevo, de lo que hace que el piso tiemble bajo nuestros pies.

La felicidad tiene muchas caras y, en ocasiones, las oportunidades menos esperadas son lo que nos lleva a conocerlas todas. Y si al final no resulta lo que esperábamos siempre podemos regresar al principio. Si hay tiempo, hay ganas y hay fe. ¿Qué puede salir mal?

Mely Garcia

4 comentarios

  1. Hola tienes razón la felicidad es la que definitivamente nos persigue y nosotros como que le hicimos. Normalmente decimos: cuando me case ‘sere feliz’, luego nos casamos y mentiras. Después decimos, cuando tenga hijos ‘ seré feliz’ y tenemos hijos y eso tampoco nos da esa completa felicidad. Otros dicen, cuando tenga carro, esto y aquello, pero cuando lo tienen igual están vacíos y ahí se valla vida en esa búsqueda interminable, porque la felicidad proviene de cosas pequeñas y el secreto está para mí en la autoeficiencia. Enhorabuena saludos.

    • Tienes toda la razón Sisi. No hay que esperar el momento perfecto para ser feliz, hay que darle el nombre de felicidad a lo que sea haga sonreír al alma desde hoy. Un abrazo a la distancia.

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